jueves, 20 de octubre de 2011

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EL CHILAM BALAM

Chilam Balam

Chilam Balam es el nombre de varios libros que relatan la historia de la civilización maya escritos en lengua maya, por personajes anónimos, durante los siglos XVII y XVIII, en la Península de Yucatán y que tomaron el nombre de la población en donde fueron, cada uno de ellos, escritos.
Son fuente importante para el conocimiento de la religión, historia, folklore, medicina, y astronomía maya.
Se estima que originalmente existieron una cantidad mayor de libros (designados por el nombre del pueblo en los cuales fueron escritos) en la colección de Chilam Balam, aunque solamente unos cuantos han llegado hasta nuestros días.
Al principio de la época colonial, la mayor parte de los escritos y vestigios de la mitología maya fueron destruidos por los misioneros, al considerar que tales vestigios representaban influencias paganas y por tanto nocivas para la catequización de los mayas. Los libros del Chilam Balam fueron escritos después de la conquista por los descendientes de los mayas, por lo que en su redacción se nota ya la influencia de la cultura española, sobre todo en materia religiosa. Los libros en su conjunto relatan acontecimientos de relevancia histórica consignados conforme a los katunes (períodos de 20 años) del calendario maya. Los relatos dejan constancia de las tradiciones religiosas del pueblo original, así como de su devenir histórico. Algunos historiadores piensan que los libros contienen cierta información que habría provenido, a través de la memoria colectiva, de los escritos destruídos en el auto de fe de Diego de Landa.[1]


 

 Libros del Chilam Balam

Cada gran poblado escribió su propio libro, por lo cual existen el Chilam Balam de varias localidades. Entre los más importantes se encuentran los siguientes:
En el caso de este último, el Códice Pérez, cabe señalar que no es propiamente uno de los libros de los "Chilambalames", sino una compilación fragmentaria de varios de ellos (Maní, Kaua, Ixil), junto con otros documentos importantes, realizada en el siglo XIX por el filólogo yucateco Juan Pío Pérez, con el propósito de conducir sus estudios sobre la cronología de los mayas en Yucatán.
Los libros del Chilam Balam fueron redactados después de la conquista española, recogen textos relativos a la historia, medicina, cosmología, astronomía, cronología y textos no clasificados de los mayas.
El Chilam Balam de Chumayel, es el más completo y quizá el más importante de estos libros sagrados y proféticos. Balam es el nombre más famoso de los Chilames que vinieron antes de la venida de los blancos al continente.
Hay versiones en varias lenguas, y destacan las realizadas por Antonio Mediz Bolio al español, Peret y Le Clézio al francés, Ralph L. Roys al inglés.
El Chilam Balam de Nah con gran contenido de herbolaria maya procede de Teabo, Yucatán. Es parecido al de Kaua y junto con él formó parte de la colección de William E. Gates. Contiene material médico que fue traducido por Ralph L. Roys al inglés y publicado en 1931. [2]

 Etimología

Debido a los homónimos que existen en lengua maya no hay una certeza absoluta acerca del significado de las palabras Chilam Balam, sin embargo todas las acepciones conocidas denotan la importancia del título dado a los libros.
Una primera acepción indica que Balam es un nombre de familia pero significa brujo o mago, y Chilam es el título que se daba a la clase sacerdotal que interpretaba los libros y la voluntad de los dioses. En este sentido Chilam Balam puede traducirse como Sacerdote Jaguar.
En otra versión la palabra Chilam significa el que es boca, y Balam es también jaguar. Los mayas clásicos tenían un dios jaguar. Chilam Balam se puede traducir como Boca del Jaguar.

Literatura Maya

LITERATURA MAYA

Hay pocos ejemplos de la literatura maya, pues muchos códices mayas (libros) fueron destruidos por el tiempo, la humedad o los misioneros españoles, y sólo se salvaron cuatro: El Códice de Dresde; el Códice Tro-Cortesiano, el Códice Peresiano y el Códice Grolier que se encuentran respectivamente en Dresde, Alemania; Madrid, España; París, Francia; y Ciudad de México, México. Los Libros de Chilam Balam, El Popol Vuh y Los Anales de los Cakchiqueles fueron escritos respectivamente en maya yucateco, quiché y cakchiquel utilizando el alfabeto latino traído por los españoles. Así, la “pureza” de estos libros está bajo sospecha pues los españoles pudieron haber influido de forma directa o indirecta, pero de cualquier forma, son libros mayas, es decir de los mayas que vivieron en tiempos de la colonia española. En el caso del Popol Vuh, el descubrimiento de un bajorrelieve de 1.500 años de antigüedad en la Acrópolis, (una pirámide de cerca de 75 m de altura) en Toniná, Chiapas, podría confirmar la autenticidad del Popol Vuh. La decoración muestra 4 dignatarios mayas, representando los señores del mundo subterráneo y a la guerra, la agricultura, el comercio y el respeto a la divinidad. Juan Yadeun, director de las excavaciones en Toniná, sostiene que, en el Popol Vuh y en otros antiguos textos, se encuentran muy a menudo descripciones de los cuatro dignatarios, llamados a representar la estructura y la iconografía misma del poder en el mundo maya clásico. Existen algunos otros libros mayas de la época de la conquista, como el Códice de Calkiní.

Música Maya

Música
La música maya se basaba en dos tipos de instrumentos: de viento (silbatos, flautas y caracoles) y de percusión (xilófono [tanto de piedra como de madera], caparazones de tortugas y bastones de madera). Los bastones de madera son huecos y tienen estrechos pasajes interiores que hacen sonar las semillas en su interior. No se conoció la música producida por instrumentos de cuerda (por ejemplo las guitarras). No conocemos muchos de los instrumentos hechos en madera que desaparecieron al paso del tiempo y la humedad.